Julio-Agosto   2016 • Año XV
#32
SALA DE LECTURA
Charlotte
David Foenkinos, Alfaguara, Buenos Aires, 2015
Por Ivana Bristiel
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CharlotteFoenkinos ha escrito varias novelas, las más conocidas: La delicadeza (2009), Estoy mucho mejor (2013) y su primera biografía novelada , Lennon (2014).

Sin embargo es su novela Charlotte la que inaugura un nuevo modo en la escritura del autor, e incluso diría que inaugura un nuevo modo de escribir biografías.

Es de una extremada belleza el modo en que Foenkinos logra inmiscuirse en la vida de Charlotte Salomón, pintora alemana, judía, muerta en los campos de concentración a sus 26 años, y en la huella imborrable que es efecto de esa vida: su obra.

Una vida que hace obra y una obra que inspira poesía.

Charlotte narra su vida en óleos y lienzos, con los colores de la angustia, la felicidad, el desarraigo, el amor, los abandonos, los encuentros, las muertes y suicidios. Foenkinos observa, disfruta e investiga cada pincelada para relatárnosla a ella, autorretratada en su ¿vida? o ¿teatro? [1]

Charlotte es esa dulce y melancólica niña que crece bajo el arrullo mortífero de su madre y la ausencia de un padre que trabaja en exceso para no ver la sangre loca y oscura que corre por las venas de su mujer, y tal vez de su hija.

Su madre cumple la promesa de covertirse en angel, y la niña se sumerge en un letargo gris hasta que una voz la despierta: la famosa cantante Paula Lindberg, ahora convertida en su madrastra, acelera la vida y el corazón de Charlotte. Crece en la joven una pasión incontenible y corrosiva, se obsesiona con Paula. Mientras las relaciones familiares se tensan, toda una nación los proclama sangre impura.

La cotidianeidad se ha vuelto asfixiante, furiosa, rencorosa. Charlotte se refugia en sus dibujos y ensueños.

Sus abuelos deciden llevarla a un viaje cultural por Italia. Aire fresco, bocanada de arte. A partir de allí Charlotte lo sabe: quiere estudiar en la Academia de Bellas Artes. Y lo logra, pero el odio controla también los pinceles y fracasa.

Ocurre entonces un acontecimiento en la vida de la muchacha, un hombre. Alfred Wolfsohn atrapa su mirada mientras perfecciona la voz de Paula. Un amor, "el" amor, ha nacido para Charlotte y ya nada será igual, ni siquiera ella misma.

La locura nazi avanza, solo queda el exilio.

Se despide de su amor, su familia, su infancia, su país, y su vida es un adiós infinito. No queda más que desolación, y recuerdos. Pinta para no olvidar. Pinta para no vivir su presente de cautiverios y sueños cansados. Pinta para ir hasta el fondo del miedo, salir a la superficie y ser eterna.

Y así la vemos, la leemos, ingrávida, en esta novela que es una de las mejores que he leído.

NOTAS

  1. Charlotte Salomón, "¿Vida? ¿O teatro?", Wikipedia [en línea]. Consultado en https://es.wikipedia.org/wiki/Charlotte_Salomon
    [Nota de la R.: recomendamos fervientemente conocer la obra de esta pintora vía Internet, puede captarse no sólo lo que cuenta Foenkinos sino una anticipación a la obra multimedia.]
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