Julio-Agosto   2016 • Año XV
#32
SALA DE LECTURA
Desarraigados
Jacques-Alain Miller y otros, Paidós, Buenos Aires, 2016
Por Gerardo Ortega
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DesarraigadosDesarraigados es la edición impresa de la conversación clínica sostenida sobre ese tema en el año 2008, presidida por Jacques-Alain Miller. A través de los casos presentados, y de los argumentos sostenidos alrededor de ellos, se muestra una transmisión de la práctica analítica que se construye en los límites de un no saber. Es por lo tanto el montaje de un saber vivo y no de uno momificado condenado a la repetición de la doxa. Del mismo esfuerzo y logro forman parte los precisos aportes clínicos y teóricos de colegas argentinos y brasileños que completan el volumen.

El desarraigo es definido, siguiendo a Lacan, como la pérdida de aquello que afecta hasta lo más íntimo del organismo humano: el asimiento de lo simbólico. Aunque es un término que no desdeña sus resonancias sociales, los casos presentados y las discusiones que suscitan tienen el mérito de mostrarnos una clínica que se encuentra a la altura de la subjetividad de la época sin caer en "una débil sociología psicoanalítica", [1] como sostiene Mauricio Tarrab en su artículo.

La vía de salida, nos enseña este libro, no está en el establecimiento de ninguna ortopedia reeducativa de habilidades sociales sino en el respeto por lo más singular del sujeto, su síntoma. Ningún arraigo, ningún lazo, puede pensarse por fuera de él. Como afirma con justeza María Leonor Solimano en su contribución "el sinthome es la estabilidad que tenemos y lo más duradero. No hay lazo fuera de él". [2]

Si la dificultad de establecer un lazo social se encuentra más en evidencia en los casos de psicosis, no se limita solo a estos. En efecto, la instauración con carácter dominante del discurso capitalista en la actualidad implica una ruptura de los lazos sociales así como la caída de los grandes ideales cohesionantes y de los modelos identificatorios. Es por esta razón que, como sostiene Miller, la discusión clínica alrededor de los casos presentados no se estanca en "el diagnóstico entre la neurosis y la psicosis. Esta repartición tiene un sentido desde una perspectiva del Nombre del Padre y de la significación fálica, pero los casos examinados le dan consistencia a la otra clínica, donde la partición neurosis/psicosis no es la clave final. Esos casos necesitan otro tipo de herramientas, de las que todavía no disponemos, pero que estamos empezando a elaborar". [3]

Ya en las presentaciones clínicas vemos que el desarraigo puede manifestarse en formas sutiles e insidiosas. Es la situación presentada por el paciente de B. Porcheret, un desarraigo en este caso, no social, sino subjetivo, así como también por el paciente de J. C. Maleval, donde la errancia está presente a pesar de la capacidad superficial de establecer lazos con los demás.

En las exposiciones siempre ocupan el centro de la escena el deseo del analista y los efectos de su intervención. Es el caso del paciente de H. Castanet, donde el trabajo analítico permitió demorar, pero no detener, la construcción de una certeza erotomaníaca, y el de Marisa Chamizo donde el efecto del encuentro con una analista se manifiesta en un acto producido tiempo después de haberse interrumpido la cura.

La posición melancólica de varios de estos sujetos está particularmente representada por el paciente de J.-P. Deffieux. Los síntomas contemporáneos encuentran su lugar en los pacientes de U. Zuccardi Merli, quienes presentan cuadros de adicción e hiperactividad. También el desorden contemporáneo de la sexuación se hace manifiesto en el sujeto cuya cura nos relata F. J. Menta Soares.

N. Linardou-Blanchet presenta un tratamiento cuya dirección se dirige a transformar una inclinación por el arte en algo distinto de un goce autista y autorreferencial; por lo tanto, es una advertencia de que no toda vocación artística es de entrada un sinthome. ¿Qué mejor forma de concluir un libro que hablar sobre los comienzos, en este caso la infancia? Así Beatriz Udenio nos señala que los pacientes niños son lacanianos y que ellos demuestran la justeza de las enseñanzas del ultimísimo Lacan.

Un libro donde el trabajo vivo sobre la clínica se dirige a pensar de manera renovada la práctica analítica sin por ello perder rigurosidad no solo es indispensable, ¡es irresistible!

NOTAS

  1. Tarrab, M., "Trop de mal", en Miller, J.-A. y otros, Desarraigados, Paidós, Bs. As., 2016, p. 210.
  2. Solimano, M. L., "Desprendimiento", en Miller, J.-A. y otros, Desarraigados, op. cit., p. 203.
  3. Miller, J.-A. y otros, op. cit., p. 135.
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