Julio-Agosto   2016 • Año XV
#32
SALA DE LECTURA
Las tres vanguardias. Saer, Puig, Walsh
Ricardo Piglia, Eterna Cadencia, Buenos Aires, 2016
Por Victoria Mora
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Las tres vanguardias. Saer, Puig, WalshLas tres vanguardias es el título del seminario que Ricardo Piglia dictó en 1990 en la Universidad de Buenos Aires. Eterna Cadencia editó por primera vez la transcripción de esas clases. Esta reseña recorre las clases de dicho seminario.

En pleno neoliberalismo, Piglia decide hablar de las vanguardias en literatura. Regresando a una Universidad a la que no volvía desde los tiempos de la dictadura del 66, este retorno significó aulas llenas y cientos de personas que querían escuchar su palabra. Una vez más el escritor argentino estuvo a la altura de las circunstancias. Basta leer hoy las páginas de Las tres vanguardias [1] para entender la fascinación del público. Editado este año, este libro reúne aquellas once clases.

La primera clase parte de la pregunta por la situación de la literatura argentina en esos tiempos. Para ello se plantea el análisis de las poéticas argentinas luego de haberse cerrado "el período constituido por las grandes poéticas argentinas de la novela, iniciado con la obra de Macedonio Fernández y que tiene entre sus figuras a Roberto Arlt, a Leopoldo Marechal, a Jorge Luis Borges, a Julio Cortázar". [2] A partir de allí se pregunta cómo se componen lo que llama otras poéticas.

Los referentes que darán cuenta de esas otras poéticas y que se incluirán en el marco de la vanguardia serán los escritores Juan José Saer, Manuel Puig y Rodolfo Walsh. Cada uno a su modo han representado distintos momentos de lo que Piglia llama vanguardia argentina.

Hablar de las vanguardias requerirá de un recorrido que incluye referencias a la relación de la novela con los medios de comunicación, al problema de la periodización, al lugar que la novela a lo largo de la historia ha ocupado para la sociedad, y a cómo las sociedades han ido empujando al género a nuevas formas.

Ciertos ensayos de Walter Benjamin serán también un punto de apoyo para pensar qué se entiende por vanguardia. Retornarán a lo largo de las clases las referencias a distintos ensayos del filósofo alemán, que Piglia llama la teoría de la novela que Benjamin nunca escribió. Serán fundamentales, en esta línea, las menciones a Gombrowics, Henry James, Borges, Lukács, Nabokov, Flaubert, Victor Shklovski, Pasolini, entre otros, en los textos que ellos han producido sobre el arte de escribir.

El trabajo sobre estas conceptualizaciones ayuda a construir la poética desde la cual una novela fue escrita. "Esto significa preguntarse contra quién se luchó al escribirlo. Porque la construcción de una poética supone una lucha con otras poéticas que la anulan. Lucha que, yo diría, define la historia de la vanguardia", [3] dice Piglia.

La propuesta del autor no se reduce solamente a la posibilidad de definir lo que se entiende por vanguardia, sostiene además de manera permanente a lo largo de las clases la pregunta por la narración, por quién narra, desde qué lugar y en qué tradiciones se ha apoyado cada escritor a la hora de escribir.

Otras de las grandes preguntas que Piglia plantea es: ¿para qué sirve la ficción? Pregunta que resuena de forma esencial en la práctica del psicoanálisis. ¿Cuál es la función de la ficción para un sujeto? Así a lo largo del seminario no escasean las referencias al psicoanálisis. El escritor y crítico literario, una vez más, como en tantos ensayos y clases, enlaza sus referencias al psicoanálisis. La primera de estas menciones incluye los textos de Freud "Construcciones en el análisis" [4] y "Análisis terminable e interminable" [5] para poder, a partir de ellos, pensar la diferencia entre construir e interpretar una historia, así como para distinguir la posición del que narra frente a la historia narrada.

En la segunda clase toma a Joyce y su relación con la técnica psicoanalítica. Habla de Oscar Masotta y su lectura de los Happenings en los años 60, y especialmente, en relación a Puig y las notas al pie sobre la teoría de la sexualidad en El beso de la mujer araña. [6] Así como la idea de Puig de que el inconsciente tiene forma de folletín. Luego, hay cuestiones que Piglia plantea que si bien no se refieren directamente al psicoanálisis, invitan a un entrecruzamiento casi inevitable: la construcción del lugar del narrador, la pregunta por lo público y lo privado, el lugar de la verdad que encierran los relatos, entre tantos otros posibles de descubrir.

Este libro es una auténtica caja de Pandora, no solamente por la cantidad de textos a los que reenvía Piglia, sino por la magistral lectura que hace de estos tres autores emblemáticos de nuestra literatura. Autores no siempre reconocidos en la dimensión justa en cuanto al aporte que han hecho a nuestras letras, e incluso a la literatura de su tiempo.

NOTAS

  1. Piglia, R, Las tres vanguardias. Saer, Puig, Walsh, Eterna Cadencia, Buenos Aires, 2016.
  2. Ibíd., p. 13.
  3. Ibíd., p. 23.
  4. Freud, S, "Construcciones en psicoanálisis", Obras Completas, Vol. XXIII, Amorrortu, Bs. As., 1998.
  5. Freud, S, "Análisis terminable e interminable", Obras Completas, Vol. XXIII, op. cit.
  6. Puig, M, El beso de la mujer araña, Booket, Bs. As., 2011.
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